El organismo estima que este crecimiento será considerablemente superior al aumento esperado de la producción de cobre, que alcanzaría un 8,3% durante el mismo período.
Según Cochilco, uno de los principales factores detrás del incremento será el mayor consumo energético asociado al proceso de concentración de minerales, que alcanzaría 18,1 TWh en 2034 y representaría cerca del 55% del consumo eléctrico de la minería cuprífera.
El aumento también estará relacionado con una mayor utilización de agua de mar, proceso que requiere energía adicional para su impulsión y tratamiento.
Las cifras muestran uno de los principales desafíos que enfrentará la minería chilena durante la próxima década: aumentar la producción de cobre mientras crece la demanda energética de las operaciones.








