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Se anticipa un crecimiento acotado de la producción nacional de cobre fino en la próxima década, con un máximo previsto hacia 2033 y una posterior estabilización en niveles cercanos a los actuales.
Según el informe “Proyección de la Producción de Cobre en Chile. Periodo 2025–2034”, elaborado por la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco), la producción nacional alcanzaría su mayor nivel en 2033, con 6,06 millones de toneladas de cobre fino. Este desempeño estaría explicado por la concreción de proyectos de reposición de capacidad, la puesta en marcha de nuevas iniciativas y el desarrollo de yacimientos greenfield, factores que permitirían sostener la producción hacia el final del período analizado.
El documento detalla que, en el corto plazo, se espera un incremento de la producción que tendría su punto más alto alrededor de 2027. Posteriormente, la tendencia mostraría una corrección a la baja, asociada al agotamiento progresivo de los yacimientos y a los planes de explotación definidos por cada operación minera. Si bien la cartera de inversiones en ejecución y evaluación permitiría una recuperación gradual, los volúmenes se estabilizarían en torno a las 6,0 millones de toneladas anuales, sin consolidar aún un crecimiento estructural de largo plazo.
En este escenario, Cochilco subraya la relevancia de avanzar oportunamente en los proyectos de inversión para amortiguar la caída productiva prevista desde 2027. Sin embargo, los extensos plazos de maduración de la industria minera generan un desfase entre la decisión de invertir y su efecto en la producción. El análisis también advierte que el liderazgo de Chile en el mercado mundial del cobre enfrenta mayores presiones ante el avance de otros países productores, lo que plantea desafíos en materia de inversión, permisos, infraestructura y certeza regulatoria para mantener la competitividad del sector.








