Imagen referencial.
Con este avance, todas las operaciones del grupo que producen cátodos de cobre quedan habilitadas para comercializar en los principales mercados internacionales, reforzando estándares de calidad, sustentabilidad y competitividad.
Tras un proceso que incluyó pruebas técnicas y auditorías externas, Minera Antucoya logró certificar la calidad y pureza de sus cátodos de cobre ante la Bolsa de Metales de Londres (LME) y la Bolsa de Nueva York (COMEX). Este reconocimiento valida que su producción cumple con los exigentes requisitos de ambos mercados, facilitando su acceso al comercio internacional y fortaleciendo su posicionamiento en la industria.
Con este resultado, las tres operaciones de Antofagasta Minerals que producen cátodos, Minera Centinela, Minera Zaldívar y Minera Antucoya, quedan habilitadas para que su producción sea aceptada en los sistemas de bodegas de estas bolsas. El grupo avanza así en su estrategia de consolidar una oferta de cobre sustentable, clave para la transición energética, el desarrollo tecnológico y el crecimiento económico global. “Este logro es fruto de un proceso de varios años, encabezado por un equipo comprometido con la mejora continua y la excelencia. Confirma el potencial de un yacimiento de bajas leyes y de una operación que aporta valor en términos de competitividad y reputación de cara al futuro”, señaló Ivo Fadic, gerente general de Minera Antucoya.
El proceso que permitió alcanzar esta certificación se inició en 2021 con la acreditación del Sistema de Gestión de Calidad bajo la norma ISO 9001:2015 en electro-obtención, seguido en 2022 por la obtención del sello The Copper Mark, que respalda prácticas alineadas con estándares internacionales de sustentabilidad. Para registrar sus cátodos, la compañía debió cumplir estrictos parámetros de composición química, con niveles de pureza superiores al 99,9935%, además de acreditar producción responsable e integridad en la cadena de suministro. Esta acreditación no solo otorga reconocimiento global, sino que también mejora la liquidez del producto y contribuye a una mayor estabilidad de precios, incluso en contextos de alta volatilidad del mercado.







