Pablo Ávalos Castillo, jefe de operaciones de Sala de Control.
Con más de 14 años de experiencia en minería, Pablo Ávalos Castillo asumió recientemente como jefe de operaciones de sala de control en la mina subterránea de Candelaria. Desde su nuevo rol, destaca el compromiso humano de la compañía, el desafío de liderar desde la tecnología y su motivación por aportar a una minería de excelencia.
Desde el corazón de la operación subterránea de Minera Candelaria, Pablo Ávalos Castillo lidera un equipo clave, el que controla en tiempo real lo que ocurre bajo tierra. Ávalos asumió el reto de potenciar la sala de control no solo como un centro de monitoreo, sino como un verdadero cerebro operativo. Su llegada marca una nueva etapa para este espacio estratégico, en una compañía que, además de exigir excelencia, ha sabido generar compromiso a través del respeto y la cercanía.
¿Cuánto tiempo lleva en Minera Candelaria y cuál es su rol dentro de la compañía?
Llevo poquito, cumplí dos meses el 6 de julio. Entré en mayo como jefe de operaciones de la mina subterránea y, específicamente, estoy a cargo de la sala de control. En minería llevo 14 años; anduve en distintas partes y, después, desde 2014 hasta este año, trabajé en Codelco, División El Teniente.
¿Cómo ha sido tu experiencia en Candelaria?
Me llamó mucho la atención que Candelaria, y el presidente ejecutivo, en verdad llevan o hacen carne los valores de la compañía. He trabajado en varias partes, pero siento que acá, de verdad, se les da sentido a estos valores. Se preocupan mucho de la persona primero, y luego del profesional. Eso lo veo en mi jefe directo, el gerente y el presidente ejecutivo: todos en la misma línea. Candelaria es una muy buena compañía en todo ámbito. Lo veo y lo siento en los mismos trabajadores. El clima laboral es muy bueno, porque la compañía vive los valores y se preocupan mucho por las personas. Eso genera un compromiso distinto, por lo menos para mí. Tengo harta experiencia en minería, pero creo que la forma en que se preocupan de las personas, finalmente, genera otro tipo de compromiso.
¿Cuál ha sido uno de sus mayores desafíos y cómo lo ha enfrentado?
Estoy a cargo de la sala de control de la mina subterránea. Cuando entré, había un avance importante en infraestructura, pero la filosofía operacional aún debía desarrollarse. Ahí comenzó mi desafío, impulsar que la sala tome protagonismo en las operaciones. Tengo clara la visión y lo que la compañía espera. Hoy trabajamos intensamente en seguridad, operaciones unitarias y servicios. En seguridad, buscamos que la sala tenga un rol clave ante emergencias, monitoreando personas, ubicación, sensores, comunicaciones y tránsito. Queremos que la sala sea protagonista también en las operaciones unitarias: seguimiento, control y optimización de tareas como desarrollos mineros, producción, perforación y tronadura. Además, implementamos monitoreo de servicios eléctricos y mecánicos, sensores y cámaras. La infraestructura está; ahora buscamos la excelencia operacional.
¿Qué aprendizaje importante le ha dejado su experiencia en la minería?
Yo creo que hay muchas oportunidades. Ese es un aprendizaje: ver que todavía tenemos muchas oportunidades de mejorar. Si bien las cosas hoy día están resultando bien, hay un buen cumplimiento en todo ámbito, todavía quedan muchas brechas. Tener la capacidad de optimizar, de ir a buscar todas las pérdidas que podamos y maximizar el negocio lo que más se pueda. Eso yo se lo transmito, por lo menos, al equipo que hoy día lidero en la sala. Que, si bien estamos cumpliendo, no nos tenemos que quedar con eso, sino que tenemos que ir a buscar que, en todos los procesos o en todas las áreas, siempre hay pérdida. Nuestra misión es ir a buscarlas y minimizarlas al máximo o eliminarlas.
¿Qué significa formar parte de Minera Candelaria?
Candelaria es muy importante para la Tercera Región, y veo que hay un sentido de pertenencia muy grande, hay mucho cariño de parte de las personas que llevan mucho tiempo trabajando ahí. Hoy me siento orgulloso de pertenecer al equipo, y con muchas ganas de impulsar que esta compañía siga creciendo. Lo otro que me gusta es que Candelaria se está desafiando constantemente y está buscando mejorar todos sus procesos, buscar mayor producción. Veo que todas las personas están en la misma línea, mostrando una real preocupación por las personas. La compañía logra un compromiso que no había visto en otros lados, por eso se necesita que seamos de excelencia, ese es el camino. Tenemos muchas oportunidades y tenemos que buscar la excelencia para seguir avanzando y hacer crecer la compañía. Lundin se está posicionando dentro de la minería y tiene muchos proyectos. Esa visión de futuro motiva a que uno se proyecte a largo plazo en la compañía.
¿Qué le recomendarías a alguien que está pensando en iniciar una carrera en la minería?
Que, cuando piensen en una compañía o en un trabajo, vean el negocio completo. Creo que es importante ver la importancia que tiene una minera en la comunidad. Entonces, le da un doble sentido en sí al puesto de trabajo al que uno vaya. Uno va a cumplir cierto rol dentro de la compañía o la empresa, pero también, de forma indirecta, está ayudando a la economía, al crecimiento, incluso a la infraestructura. La compañía ayuda al desarrollo del entorno donde está emplazada. Es bonito trabajar en una mina donde, aparte de ser exitosa, entregue cosas a la comunidad.
DEPORTE
Cuéntanos un poco de su vida fuera del trabajo. ¿Qué hobbies o actividades disfruta en su tiempo libre?
Personalmente, estoy bien contento porque he logrado que mi descanso sea más efectivo. Entonces, lo agradeció mucho mi familia. Hoy disfruto más con ellos. Acá en La Serena salgo a andar con mis hijos en bicicleta. Me gusta ir a pasear a la playa o caminar en los cerros. Me encantan los vehículos 4×4, entonces también trato de ir a algunas dunas a pasear en mi vehículo. Fútbol, siempre, toda la vida. Hace poquito participé en un partido de la serie menor de 40 por la Alianza Azul. El fútbol es un hobby que nunca lo he dejado.








