Un análisis regional evidencia que, pese a su atractivo geológico, Chile enfrenta mayores exigencias de capital y costos operativos en comparación con otros países del continente, condicionados principalmente por su matriz energética, la calidad del mineral y la disponibilidad de talento especializado.
Un reciente estudio de Cochilco examina el comportamiento de la inversión y los costos operacionales de proyectos greenfield dedicados a la extracción y procesamiento de minerales, utilizando como base información de Wood Mackenzie para construir una cartera regional de referencia. La revisión considera 67 iniciativas sin historial operativo previo distribuidas en América, predominando los desarrollos a rajo abierto y, en su mayoría, asociados a plantas concentradoras en distintas etapas de madurez técnica.
Al focalizar el análisis en operaciones de cielo abierto con plantas de procesamiento, el informe concluye que Chile requiere mayores niveles de capital para alcanzar capacidades productivas medias y altas. Este comportamiento se atribuye a la menor ley del mineral disponible, lo que obliga a mover grandes cantidades de roca y, con ello, incrementar el uso de energía y otros insumos críticos para la operación.
Los resultados también muestran que el país presenta los gastos energéticos y laborales más elevados de la región, especialmente en etapas intensivas en electricidad como la molienda, donde las tarifas siguen siendo superiores al promedio. A ello se suma la escasez de especialistas y las condiciones remotas de las faenas, factores que elevan las remuneraciones necesarias para asegurar dotaciones calificadas. En conjunto, estas condiciones tensionan la competitividad estructural del sector y refuerzan la urgencia de impulsar mejoras tecnológicas e infraestructura que permitan sostener la posición de liderazgo de Chile en la producción de cobre.








